En un momento en que la verdad y la integridad periodística están bajo asedio, el llamado a la solidaridad y la defensa de la libertad de prensa resuena más fuerte que nunca en América Latina.
En medio de una creciente ola de censura y ataques contra la libertad de prensa en América Latina, destacados representantes del periodismo de investigación se reunieron en un panel moderado por Rosental Alves director del Centro Knight en Estados Unidos, el pasado 14 de abril durante el 17° Coloquio de Periodismo Digital Iberoamericano. Romina Mella de IDL-Reporteros (Perú), José Zamora de EXILE (EEUU), y Luz Mely Reyes de Efecto Cocuyo (Venezuela) expusieron la cruda realidad que enfrentan los medios y periodistas en la región.
Desde los días de la independencia, América Latina ha luchado contra la censura, pero en las últimas décadas, la conexión entre medios se ha fortalecido para salvaguardar el derecho a la información y el ejercicio del periodismo. Sin embargo, la situación es cada vez más grave en varios países, donde se observa una escalada en los intentos por coartar la libertad de expresión.
José Zamora compartió la desgarradora historia de su padre, quien lleva más de 625 días en prisión preventiva sin una sentencia clara, víctima de un sistema judicial manipulado por medidas represivas. Los ataques contra el periodismo no son eventos aislados, sino una estrategia sistemática que incluye difamación, corte de patrocinadores y abuso de poder por parte de gobiernos cleptócratas.
En Venezuela, Luz Melly Reyes describió un patrón alarmante de censura durante los últimos 25 años, marcado por el cierre de medios locales, bloqueo de medios internacionales y detención de periodistas. Este patrón se repite en otros países de la región, donde el uso de herramientas como la censura y campañas de descrédito son esenciales contra la libertad de prensa.
Romina Mella denunció los ataques dirigidos específicamente contra Gustavo Gorriti e IDL Reporteros en Perú, víctimas de una campaña de desprestigio y amenazas que incluyen ataques físicos y una investigación penal infundada por parte de autoridades. Estos ataques representan una amenaza directa al periodismo de investigación en la región, y es imperativo que otros periodistas levanten su voz para denunciar esta situación.
Los ataques dirigidos contra el periodismo de investigación son más que simples eventos aislados; representan una estrategia sistemática para silenciar la verdad. Es necesario crear redes de comunicación y apoyo, desde nivel local y hasta crear redes de apoyo globales para salvaguardar el periodismo actual.




