“No es periodismo, es maquila”: IA y jóvenes detrás de noticias masivas en Puebla
Luis Martínez
En redacciones invisibles, sin nombre y sin firma, se produce diariamente un volumen masivo de contenidos informativos que simulan ser periodismo, pero que en realidad responden a una lógica de producción acelerada, automatizada y sin filtros editoriales.
El testimonio de un joven redactor en Puebla, a quien llamaremos Julián, revela cómo la inteligencia artificial se ha convertido en la herramienta central de este modelo.
La empresa tiene mucho cuidado en dejar un rastro, aprovecha las condiciones y necesidades de sus empleados, la mayoría muy jóvenes, la mayoría continúan estudiante y ven este empleo como un ingreso complementario,
Julián, recibió un anuncio en un grupo de WhatsApp de una escuela incorporada en la que estudia, alguien más lo compartió, hace 6 meses, habló por teléfono, lo citaron, sólo le explicaron que era un periódico y que tenía que redactar noticias.
«Vi una convocatoria para redactores en un grupo de Whats, decía que era para medios y pues… necesitaba chamba. Mandé CV y ya»
Sin más que llenar una solicitud de empleo simple de papelería, se le asignó una computadora, un espacio y se le paga quincenalmente en efectivo. El lugar donde refiere que trabaja es amplio son como las instalaciones de algo que parecía una escuela o una oficina vieja, no tiene anuncios, ni identificaciones, sólo una señorita en un mostrador con el checador y unas 3 personas que coordinan.
Su jornada, de medio tiempo, implica la publicación de entre 15 y 20 contenidos diarios. Quienes trabajan tiempo completo, afirma, alcanzan cifras de hasta 35 notas por día. “Usando lo mismo varias veces”, subraya. El procedimiento es simple y repetitivo: copiar boletines oficiales, procesarlos con inteligencia artificial y replicarlos en distintos portales y redes sociales.
Casi todo es de gobierno, ayuntamientos, diputados, políticos. En mi turno, que es medio día, tengo que subir entre quince y veinte contenidos
“Me dan acceso WordPress de varios portales locales de Puebla y sus páginas de Facebook, como seis medios distintos”, detalla. La multiplicación de versiones permite generar volumen, posicionamiento y presencia digital, aunque el contenido sea esencialmente el mismo.
El modelo prescinde de uno de los pilares del periodismo: la revisión editorial.
“No realmente. No hay revisión editorial ni verificación, eso no existe”, afirma el redactor.
El flujo de trabajo está mediado por aplicaciones de mensajería.
“Nos mandan todo por WhatsApp. Copio el texto, lo meto a ChatGPT, le doy forma de nota, pongo título y lo subo. Así tal cual«
Las imágenes, cuando no vienen incluidas, se generan de forma rápida en plataformas como Canva. El objetivo no es profundizar ni contextualizar, sino acompañar visualmente la publicación para maximizar su alcance en redes sociales.
Propaganda disfrazada de noticia
El contenido, en su mayoría, tiene una orientación definida. “Casi siempre a favor. Son puras notas positivas, propaganda disfrazada de noticia”, reconoce.
Este tipo de producción se alinea con un fenómeno más amplio documentado a nivel internacional: el uso de inteligencia artificial para amplificar narrativas políticas, generar saturación informativa y diluir contenidos críticos. Investigaciones recientes del Reuters Institute y organismos como laUNESCO han advertido que la IA permite escalar la producción de mensajes sin necesidad de estructuras periodísticas tradicionales, lo que facilita la creación de ecosistemas informativos artificiales.
En América Latina, diversos estudios han identificado redes de portales que replican contenidos automatizados para influir en la conversación pública, especialmente en contextos electorales o de disputa política. La lógica no es necesariamente convencer, sino ocupar espacio informativo.
Jóvenes, precariedad y automatización
El perfil de quienes operan estas dinámicas es claro: jóvenes recién egresados, con pocas opciones laborales y salarios bajos. El entrevistado percibe 3 mil 500 pesos mensuales por medio tiempo, con pagos extra de 50 pesos por hora adicional.
“La mayoría sí somos jóvenes”, señala. Para muchos, este tipo de empleo representa una puerta de entrada al mundo laboral, aunque bajo condiciones que limitan el ejercicio profesional del periodismo.
La capacitación, además, se centra exclusivamente en el uso técnico de herramientas de IA. “Solo una capacitación básica de cómo usarla para producir más, pero sin reglas ni nada”, explica. No existen lineamientos éticos, criterios editoriales ni protocolos de verificación.
El uso de inteligencia artificial en este contexto no busca innovar el periodismo, sino optimizar la producción masiva de contenido. A nivel global, especialistas han advertido sobre el fenómeno de saturación informativa: la generación de grandes volúmenes de contenido para desplazar otras narrativas y reducir la visibilidad de información crítica.
“Subes la nota y luego la publicas en Facebook con otro texto más corto o más llamativo”
La facilidad con la que herramientas como ChatGPT permiten reescribir textos, generar titulares o adaptar contenidos ha reducido significativamente los costos de producción, pero también ha debilitado los controles de calidad.
En este caso, la estrategia es clara: multiplicar versiones de un mismo mensaje, distribuirlas en distintos portales y reforzarlas en redes sociales.
A pesar de formar parte del sistema, el propio redactor cuestiona su labor. “La neta… no del todo. No es periodismo, es maquila de contenidos”, admite.
“A veces sí te pesa, pero también necesitas el trabajo”, concluye.
Redacción Aumentada
Investigación Luis Martínez
Asistente de Investigación: Iyari Mejía
Producción Web: Jorge Gil
Viñetas creadas con Gemini Banana a partir de testimonios recabados
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